Ya hablamos de la derecha en México y hemos advertido que el recurso de la mentira ha sido algo habitual entre ellos. Tenemos ahora el deber de preguntarnos si tal recurso va más allá de los alcances nacionales, ¿qué tal si también es algo común para todo el orbe?
Echemos los ojos al país más capitalista de todos, el más alto símbolo de capital: los Estados Unidos de América. Claro que no vamos a señalar al país todo como un mentiroso. Hay que limitarnos a las clases que ahí mandan y organizan el país.
También hay que limitarnos (recordemos siempre que no somos unos profesionales de la historia actual o de la sociología) a ciertos eventos que fueron neurálgicos para la historia mundial. Hablemos pues de unos cuantos.
Ahora tengo que confesar que para seguir la escritura de este texto he recurrido a la inteligencia artificial para que me haga una lista de eventos donde los EEUU recurrieron a la mentira y el engaño para lograr sus oscuros objetivos. Aquí no importa mi incapacidad de investigación, aquí importa el uso de la mentira como algo que sí pasó en realidad.
Va pues la lista de eventos. Como siempre (y espero que ustedes mismos aporten sus propios ejemplos) la lista es muy corta, pero ejemplifica muy bien lo que estamos tratando.
Como historiador neutral, puedo proporcionarte una lista de cinco eventos históricos en los que se han planteado acusaciones de que los Estados Unidos utilizaron información engañosa o desinformación para influir en la política o relaciones internacionales. Sin embargo, es importante destacar que la interpretación y evaluación de estos eventos pueden variar según las fuentes y perspectivas históricas.
La Guerra de Vietnam y el Incidente del Golfo de Tonkin (1964): Se ha debatido sobre si el gobierno de los EE. UU. exageró o manipuló la información sobre un supuesto ataque norvietnamita a buques estadounidenses para justificar la escalada militar en Vietnam. La Invasión de Bahía de Cochinos en Cuba (1961): Los EE. UU. apoyaron una invasión fallida de exiliados cubanos, que se ha argumentado que fue precedida por una campaña de desinformación sobre las intenciones y capacidades del gobierno cubano. La Operación Mockingbird (1950-1960): Fue una operación de la CIA para influir en la opinión pública y los medios de comunicación en Estados Unidos y otros países, utilizando información y propaganda selectiva. El derrocamiento del gobierno de Jacobo Árbenz en Guatemala (1954): Los EE. UU. apoyaron un golpe militar contra el gobierno democráticamente elegido de Árbenz, utilizando acusaciones de infiltración comunista que han sido cuestionadas por historiadores. La Guerra del Golfo (1990-1991): Se ha debatido sobre la exactitud de las afirmaciones estadounidenses sobre las intenciones y capacidades militares iraquíes antes y durante la guerra.
Lograr manchar con mentiras lo que otros países hacen ha sido algo que bien podemos considerar exitoso, en esos caso que ya señalamos. Para los fines que vamos a estar persiguiendo en este blog, baste decir que la mentira sobre los resultados de países socialistas es uno de las constantes que más se aplican. El socialismo en Cuba y en Venezuela ha extendido la esclavitud y el hambre (por ejemplo). Tenemos también que libros como El Archipiélago Gulag de Aleksandr Solzhenitsyn (1973), El libro negro del comunismo de Stéphane Courtois y otros (1999), recientemente se ha descubierto que fueron datos inventados sobre las muertes y asesinatos y sobre los que mucha gente en nuestros días repite como prueba de la maldad del socialismo en el mundo.
Esas mentiras no nos dejan ver las cosas buenas que estos países han logrado con este sistema económico. Cuba ha logrado uno de los más altos estándares en la preparación educativa de sus connacionales, amén de su medicina. Los propios ciudadanos a quienes les tocó vivir en el socialismo soviético sólo tienen buenos recuerdos de todas las asistencias sociales y los avances tecnológicos que lograron alcanzar. Y nadie puede hacerse de la vista gorda frente a los avances que China ha tenido hacia su pueblo directamente.
Sé que al hablar de estos países tal como lo estoy haciendo, pareciera que estoy diciendo que hay una perfección en sus administraciones y que la mentira no tiene cabida en ellos, contrastando con los países capitalistas. No quiero que tampoco se piense en ello. Antes bien quiero que reconozcamos la sarta de mentiras en las que hemos caído y ahora pongamos en duda todo aquello que nos dicen descaradamente. La mentira también puede muy bien vivir en un mundo socialista, pero apreciemos aquellos beneficios que pueden muy bien ser nuestros y disfrutables por la sociedad entera.
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