miércoles, 30 de octubre de 2024

Libro sin recetas

El año escolar pasado supe de la existencia de Un libro sin recetas para la maestra y el maestro editado por la SEP. Me pareció interesante y sólo pude descargarlo en PDF para tener acceso a él. Pero para mí resulta muy engorroso leer este tipo de libros (no habiendo problema con novelas, poemas, etc. Pero ensayo...), así que no ahondé en su lectura. Sólo alcancé a ver que estaba inspirado en la obra de Paulo Freire, el maestro de izquierda en Brasil. Yo siempre he tenido una simpatía por la izquierda y el socialismo, y creo que están sucediendo cosas en México y en el mundo en que se comienza a ver a la izquierda como una verdadera y sólida opción al capitalimo depredador. La derecha estadounidense nos ha mentido y ahora comienza a aflorar los resultados en China y los que en su momento tuvieron la URSS y otros países de este bloque. Los jóvenes, muchos, están descubriendo las posibilidades reales de un viraje hacia el otro lado.

No voy a seguir en esto por el momento. Pero quiero dejar en claro que quiero propagar en mis alumnos estas nuevas posibilidades para lograr en ellos una cultura de izquierda y una cultura más humanista. Así que yo quería tener una guía que me indicara cómo lograr tales fines, una educación liberadora, como la de Freire. Así que cuando me enteré que en mi escuela tenían el libro indicado arriba, le solicité a mi director que me regalara uno de los libros que tenían disponibles para nosotros los maestros. Se lo pedí el martes, me lo dio el miércoles (hoy mismo) así que inmediatamente me puse a leerlo. Mi sorpresa fue grata luego de leer una especie de justificación de motivos (basados en la educación liberadora, como ya dijimos) para luego adentrarme (desde el primer capítulo: "Soñaron con asaltar al cielo") en una exposición de momentos históricos posrevolucionarios en que se fue marcando la insatisfacción social por el sistema capitalista entonces naciente y que continuaría creciendo en posteriores años.

Soy maestro de historia, así que veo en todo este desarrollo del tema histórico, en unas situaciones de las que jamás nos habían hablado los gobiernos anteriores, un enlace de la historia como ciencia hacia una justificación idelológica que conformará la situación pedagógica que nos importa. Así que veo con agrado que ahora la historia no será vista como una mera colección de acontecimientos, fechas, lugares y personajes aislados del resto de las materias y de la realidad de los niños y sus familias. Ahora la historia se liga con un presente y con un motor de cambio para que nuestros chicos tomen consciencia de su momento y de su ser social para logar una transformación de sus realidades de alguna u otra manera.

Hasta ahí voy a terminar esta especie de reporte y memoria de impresiones. Seguiré leyendo el libro y les iré dando a conocer más sobre el mismo y cómo incidiremos en el salón de clases con todas estas ideas.

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