Una cosa que no me quiero llevar a la tumba: que nadie se entere ni que caiga en el olvido, es la forma en que eduqué a mis hijos.
Cuando personas vulgares sacaban dichitos simplones como: "el interés tiene pies", yo eduqué a mis hijos citando constantemente palabras, cuentos, anécdotas, frases, etc. de Nietzsche, Confucio, Vygotsky, etcétera larguísimo.
Para un lector como yo, estas citas no formaban parte de un bagaje lujoso y "dominguero", eran parte de mi naturalidad y de mi día a día. No podría sacarlas de mi repertorio porque, precisamente, lo conforman desde que comencé a leer en mi infancia.
Corto texto pero que contiene una verdad que no quiero que llegue a ser olvidada.

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