sábado, 7 de diciembre de 2024

Justicia literaria

Hace muchos años trabajé en una empresa liderada por personas de la ultraderecha mexicana. Esto es importante porque se entenderá la actitud que tenían con nosotros los trabajadores a quienes frecuentemente nos pedían que fuésemos a trabajar los domingos prometiéndonos que nos pagarían horas extra. Por supuesto que esas famosas horas jamás fueron pagadas, ni siquiera las horas naturales de un día. Es decir, trabajamos completamente gratis el domingo.

El señor gordo tenía una biblioteca afuera del baño y, hay que admitirlo, tenía buen gusto literario el desgraciado. Así que, recordando las palabras de José Martí: "los derechos no se piden, se toman", yo tomé varios de esos libros en un acto de justicia laboral y literaria. Claro que fueron libros muy buenos, tenía que cobrármela de alguna manera.

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