jueves, 5 de diciembre de 2024

Cortitos

Uno

Hace muchos años (fue un caso de mi región de nacimiento, pero no me sorprendería que se tratara de toda hispanoamérica) había una forma bastante popular y sin dejo alguno de crítica erudita, con la que se calificaban las calidades de los cuadros de los famosos pintores más conocidos. La sentencia era la siguiente: entre más se parezca el cuadro a algo real, mejor será. El lado contrario marcaba a los malos cuadros, aquellos que se alejaban de su apariencia con la realidad. Las estrellas a las que más se recurría para justificar tales aseveraciones, eran los siguientes: el mejor de todos, Da Vinci; por lo tanto, el peor, Picasso.

Bueno, al menos los conocíamos.

Otra de las artes a las que se recurría para hacerse ver muy culto, era sobre la música y también su calificación hacia la excelencia. Esto era muy sencillo: si la música no era bailable (ahora recuerdo que incluso podría no ser "silvable") entonces se trataba de una música excelente. ¡Vaya con nuestras capacidades sentenciosas!
 

Dos

Seguimos con las formas de calificar con las que nos queremos hacer sentir los importantes, los que sabemos y, admitámoslo, con lo que nos sentimos superior a los demás. Sigo, también con las consideraciones sentenciosas que el pueblo un poquito culto hacia sobre ciertas situaciones.

Bueno, ahora hablamos del detectar la calidad de algún artista o un grupo musical, pongamos al caso, y simplemente diremos que es muy malo porque no es original. Original en el sentido de que procede de su origen geográfico. Así, son malos los mariachis alemanes, los grupos de blues japoneses, las cumbias chinas. Solamente lo válido es lo de la región. ¿Mariachis? ¡Mexicanos! ¿Blues o rock? ¡Estadounidenses o ingleses! ¿Cumbias? Ah, caray aquí la consideración comienza a requebrajarse. La cumbia será muy de colombia, pero es que en todo el continente hispanoaméricano hay grandes intérpretes de ese género. Los hay grandes de Argentina, de Ecuador, de México, de... ¡todos! ¿Y cómo hablar del rock que desde hace décadas dejo de ser una exclusividad anglosajona? Lo hacemos en español, es célebre un subgénero que hacen en los países nórdicos. La llamada música clásica es insuperablemente ejecutada por los chinos y los japoneses. Creo que esa consideración ya no tiene ningún sustento.
 

Tres

Ahora, un poquito de filosofía. Quiero hablar sobre el concepto y la realidad (claro que son temonones a los que yo no debería acercarme y menos no siendo filósofo, pero soy escritor, así que tengo un ligero permiso). Hablemos del concepto de las dimensiones de un terreno en el rancho. Los perros que la gente tiene dentro de ese rancho defienden la propiedad con sus ladridos y ataques, si fuese necesario. Más allá, fuera del terreno, los perros se muestran dóciles, ya no están defendiendo el territorio de su dueño.

Por supuesto, el perro no tiene ni idea del concepto de propiedad y, sin embargo, lo aplica de manera magnífica. Nosotros, seres humanos, anteponemos el concepto antes que la realidad. En eso radica nuestra definición, nuestra inteligencia e imaginación.

El monje zen ¿ha logrado superar esta conceptualización y ve de alguna manera la realidad como el perro?

/Todo esto es un puro juego con el que pretendo que mis lectores se hagan sus propias y profuendas preguntas. De verdad me interesa mucho poner en juego esos conceptos y que los profesionales los retomen, nos los expliquen y superen a lo que yo expuse en mis escritos. Nada me haría más feliz que poner a rodar las ideas y que yo fuera olvidado, pero la idea continuara entre las personas./

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